Grecia en bicicleta 2022

En 2011 recorrimos ya parte de la Grecia continental, pero hacerlo en bicicleta era algo que nos atraía mucho. Así que en agosto de 2022 y tras más de un año de viaje, decididimos recorrer parte de Grecia en bicicleta.

Cruzamos la frontera en la localidad búlgara de Kulata. Nuestro plan era pedalear unos 30 kms en Grecia hasta el primer pueblo donde podíamos coger un tren a Tesalónica. Estábamos en pleno mes de agosto y no queríamos pedalear a altas temperaturas, así que acordamos dejar las bicicletas en Tesalónica y viajar un par de semanas por Kosovo y Macedonia del Norte en transporte público.

Esos 30 kilómetros de carretera por Grecia fueron muy fáciles. Al cruzar la frontera había una autopista, y los trabajadores del peaje nos invitaron a circular por la autopista sin ningún impedimento. Lejos de lo que pueda parecer circular por la autopista suele ser bastante más seguro, con grandes arcenes las cosas parecen más fáciles y uno se siente más seguro.

Llegamos al pueblo donde había que coger el tren y solo había una pequeña estación, una especie de apeadero por donde pasaba un único tren un par de veces al día. Fue muy fácil subir las bicis, el tren era bastante antiguo, pero no había prácticamente nadie y el amable interventor nos ayudó y facilitó todo, así que fue una maravilla de trayecto. Estuvimos tres días en Tesalónica, aprovechamos para encargar repuestos de las bicicletas y visitar la ciudad antes de dejar nuestras bicis y viajar en autobús hasta la capital de Macedonia del Norte. Nos gustan mucho las ciudades griegas, con marcado carácter, con un pasado tan espectacular, con ese ambientazo en las calles y en las plazas, y aunque estábamos en plena temporada turística, Tesalónica no nos decepcionó.

Pasamos unos 15 días visitando Kosovo y Macedonia del Norte y regresamos a Tesalónica ya a finales de agosto. Seguía haciendo calor pero queríamos avanzar y llegar a Turquía pronto, nuestra idea era pasar el invierno en Georgia pero queríamos recorrer Turquía tranquilamente e íbamos un poco justos en cuanto al clima, no queríamos estar en Turquía central a finales de noviembre… La salida de Tesalónica fue bastante dura, vivimos nuestro pequeño infierno. De verdad si alguien está pensando hacer un viaje en bici de estas características que tenga muy en cuenta que hay momentos duros en los que te vas a plantear que haces ahí, y por qué has elegido hacer eso, fuera de todo romanticismo, no todo es super bonito y hay que tener capacidad de sufrimiento.

Con un calor agobiante y unas cuestas constantes que no nos permitían ni pedalear, a última hora de la mañana apenas podíamos continuar, así que nos paramos un buen rato a la sombra de una parada de autobús mientras un perro no paraba de ladrarnos detrás de una valla. Queríamos dejar la bici pero hacía calor en todos sitios, era una zona algo poblada, con tráfico… la cuesta seguía… no había campings, los alojamientos caros, estábamos ahí decidiendo un poco qué hacer cuando de pronto un coche paró a nuestro lado y una pareja griega vino a nuestro rescate, y nos salvaron el día. Nos preguntaron si necesitábamos algo, su hijo también viaja en bici, @pan0z_ y en ese momento llevaba varios meses viajando desde Irlanda hacia Grecia. Nos ofrecieron acampar en su casa y no pudimos rechazar la oferta. Pasamos un día genial conociendo cómo es la vida en una casa griega, fueron muy generosos invitándonos a comer y a cenar, dándonos fruta de su huerto y sin duda fue de las mejores experiencias de los últimos meses. Porque eso también tiene el viaje en bici, a veces estás en el fondo pero el gesto más simple puede cambiar todo.

Al día siguiente partimos de nuevo rumbo a la costa, y dirección Este. Aquellas del día anterior fueron las últimas cuestas duras de toda Grecia. Los siguientes días se sucedieron por paisajes espectaculares al borde del mar, circulando por carreteras con arcenes enormes, disfrutamos mucho de las rutas y de tempreaturas más suaves, y así fuimos avanzando, acampando en bonitas playas y en algunos campings al lado del mar.
Pasamos por ciudades como Kavala y Alejandrópolis, desde esta última comenzamos a divisar lo que sería nuestro siguiente destino: Turquía, y así nos despedimos de Grecia, un país que nos encanta y al que no nos importaría volver para recorrer un poco más en bici.

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