El verano de 2010 visitamos Japón durante tres semanas, un viaje impresionante que nos sumergió de lleno en la cultura japonesa .Recuerdo el último día en Tokyo, la nostalgia al ser conscientes de que nos quedaban pocas horas en Japón y que tal vez pasaría mucho tiempo hasta que volvieramos a disfrutar de aquel país. Pero si algo hemos aprendido este año es que no puedes dar nada por supuesto en cuanto a viajes y que cuando pasa una oportunidad ante ti, hay que agarrarla o se escapa. Así que cuando comprobamos que Alitalia estaba vendiendo billetes a Japón, muy por debajo de su precio habitual en lo que creiamos que era un error en el precio de los billetes no nos lo pensamos, por más que implicara una vuelta rocambolesca que nos dejaría lejos de casa, en Budapest. Asumimos el riesgo  y sacamos los billetes, sin pensarlo demasiado, como últimamente hacemos las cosas en cuanto  a viajes. Esta vez, y como tantas otras veces, la suerte estuvo de nuestra parte. Malev, la compañía que iba a operar el vuelo a Budapest quebró apenas unas semanas después de haber sacado nuestro billete, así que recibimos una llamada de Alitalia, disculpándose por las molestias y ofreciéndonos el cambio de billete a otra ciudad o la devolución del dinero, por supuesto cambiamos de ciudad, ¿Madrid? , perfecto.

El vuelo fue muy tranquilo, el trayecto Roma- Tokyo de unas doce horas fue muy comodo, ya que iba a la mitad de su capacidad y pudimos disponer de tres asientos cada uno, todo un lujo. Aún así durante el vuelo no dormimos demasiado, así que llegamos a Tokyo por la mañana, temprano, sintiendo pronto los efectos del jet lag

Domingo 13 de mayo

Llegamos al apartahotel donde habíamos reservado nuestro alojamiento. Nos recibió la dueña, una señora de mediana edad que por supuesto no tenía ni idea de inglés. Tras gestos varios que sería incapaz de reproducir, supimos que nuestro apartamento aún no estaba limpio pero que podíamos dejar nuestras mochilas. Decidimos ir al parque Yoyogi que estaba bastante cerca y que pensamos que estaría bastante animado al ser domingo por la mañana, además, teníamos la esperanza de poder dar una cabezadita tumbados en el cesped.

Volver a ver Takhesita Dori, el parque Yoyogi y demás fue un subidón de adrenalina. La gente haciendo Tai chi en el parque… el ambiente…fue mucho mejor que retroceder en el tiempo, sin ser muy conscientes en ese momento buscabamos algo más que revivir el viaje de 2010, era nuestro viaje a Japón en 2012, y estábamos dispuestos a ver mucho más de lo que ya habíamos visto. Paseamos por el parque mucho más lejos de lo que lo habíamos hecho hacía dos años, descubrimos nuevos rincones, un lago y entre los recuerdos y las nuevas visiones se nos pasó el tiempo.

Tras volver al apartamento y comprar comida para llevar en un 7eleven decidimos dormir un poco la siesta para aguantar mejor el día, el jet lag estaba pudiendo con nosotros, así que nos dejamos llevar un poco por morfeo, lo justo para despertarnos a media tarde e ir en busca de Shibuya, donde nos habíamos despedido oficialmente de Japón dos años atrás.

Lunes 14 de mayo

Ya recuperados del viaje y el jet lag nos levantamos temprano para ir a la zona de Ueno, aunque decidimos bajar en la estación de Kuramae, donde estaba el hostel donde nos alojamos en el anterior viaje. Fue bonito recordar los buenos momentos que habíamos vivido por allí.

De camino… la tienda de Bandai

Para los amantes del i-phone…

Fuimos a ver la Tokyo Sky Tree,  la torre más alta del mundo con 634 metros. Faltaban  unos días para su inauguración, así que pese a  estar ya acabada, no pudimos subir. Aún así la torre es un espectáculo desde cualquier punto de Tokyo, y mucho más desde su base.

Paseo por los puestos cercanos al templo Sensoji…

Antes de entrar al templo la gente se purifica con incienso…

También con agua…

La entrada del templo es un buen lugar para hacerse fotos…

Y descansar un rato…

Los alrededores del templo…

Ya por la tarde subimos al mirador del ayuntamiento, gratis y con vistas impresionantes

Martes 15 de mayo

El martes amaneció lluvioso, así que no hay fotos del día, pero aprovechamos la lluvia para visitar el Tokyo National Museum, un impresionante edificio y una impresionante colección, donde disfrutamos de armaduras samurais, kimonos, y constatamos las diferencias con cualquier pieza de un museo  nacional occidental. Por suerte el dia fue mejorando y nos permitió salir a disfrutar de la noche tokiota

Miércoles 16 de mayo

Día elegido para la única excursión que hicimos fuera de Tokyo. Era un tanto complicada puesto que teníamos que llegar en tren  a una zona rural, Ushiku y allí tomar un autobus urbano hasta un budha gigante, el problema es que el transporte dejaba de estar en ingles, así que comparando fotos e imágenes antes en internet pudimos a duras penas identificar el autobus. La conversación con el conductor se limitó a unos cuantos gestos y creo que nos hicimos entender, al menos en ese momento confiamos en que así fuera.

Poco turista y por supuesto los únicos occidentales.

Parada del bus,  todo en japones

El bus, con suelo de madera y configuración extraña…

El Budha de Ushiku es la estatua más grande del mundo, mide tres veces lo que la estatua de la libertad de Nueva York, y desde luego, impresiona.

Deseos a la entrada del budha..

Peces en un pequeño estanque cercano…casi salían del agua para que les dieras comida

Se puede subir al interior del Budha, aunque apenas puedes contemplar el paisaje por unas pequeñas rendijas

En el interior hay varias salas, con información sobre la construcción, salas para la meditación, etc.

Además al lado de la estatua hay un pequeño zoo, que puedes visitar con la misma entrada. La verdad es que apenas había unas cuantas ardillas, conejos y algún otro animalillo. No me gustó nada un espectáculo que estaban haciendo con unos monos, que ya les podrían haber dejado tranquilos a los pobres animales.

Jueves 17 de mayo

Por la mañana decidimos ir a los jardines imperiales. En agosto de 2010 pasamos bastante calor aquí y no pudimos disfrutarlos del todo. Esta vez hacia un poco menos, así que fue suficiente para dar un paseo un poco más tranquilo y tomar algunas fotos

Por la tarde fuimos a Roppongi, el barrio más internacional de Tokyo y probablemente el que menos me guste por esto, ya que la cantidad de occidentales aumenta y para mi gusto le resta un poco de encanto a la ciudad

Subimos a la Torre Mori, el rascacielos de Roppongi Hills, donde tuvimos unas vistas impresionantes, pongo una que refleja lo mágica que es esta ciudad y por qué nos gusta tanto

 

Viernes 18 de mayo

Último día en Tokyo que aprovechamos para visitar algunas zonas diferentes de la ciudad

 

 

y por supuesto volver a la Bahía de Odaiba, desde donde se divisa el increíble Skyline de Tokyo. Todo ello después de haber sentido un terremoto estando en el apartamento, que nos hizo ser conscientes de la fuerza de la naturaleza incluso en, tal vez, la urbe más impresionante del planeta.

 

Última noche en Tokyo, y nada mejor que poner el broche final desde Odaiba y más tarde Shibuya, recordando la enorme suerte de haber disfrutado de esa semana en Tokyo y por supuesto no permitiéndonos volver a  pensar que pasaría mucho tiempo hasta que volviéramos, si algo hemos aprendido es que … nunca se sabe.

 

¡Salud y Aventuras!

 

Última modificación: 29 diciembre, 2014

Comentarios

Me ha parecido fascinante!!!!

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