Montenegro

Despertar en el monte a pocos kilómetros de la frontera con Montenegro habiendo pasado la noche escuchando a una manada de lobos merodeando cerca, fue un subidón, casi tanto como el que nos esperaba justo antes de cruzar la frontera 😬. Lo hicimos con la novedad de salir de la Unión Europea por primera vez en varios meses, aunque curiosamente volviendo al €, y es que Montenegro, a diferencia de Croacia, ha adoptado esta moneda aunque no pertenece a la Unión. Nunca antes habíamos estado en Montenegro, así que teníamos muchas ganas de conocerlo.
La entrada al país es espectacular, la bahía de Kotor es un entorno natural impresionante. Tres bahías consecutivas, llamadas las bocas de Kotor, que acaban con el “fiordo” más al Sur de Europa, te dan la bienvenida al país y dejan a cualquiera sin palabras, tal vez es el paisaje que más nos ha impresionado en el viaje. El casco histórico de Kotor es una maravilla también, del mismo estilo veneciano que tanto hemos visto en Croacia.
Tras salir de Kotor nos dirigimos a la costa, que recorrimos desde Budva hasta Bar, y que nos dejó un regusto amargo. Si bien mantiene los paisajes espectaculares que recorren todo el Adriático, están empezando a urbanizar bastante, sin ningún tipo de límite en la costa. Están vendiendo casi todo el país a grandes magnates rusos, ucranianos y serbios, mientras la corrupción se extiende. Notamos más desigualdad que en Croacia y nos pareció un país algo más inseguro también. La gente nos pareció algo más ruda, aunque el trato es correcto nos cruzamos con bastante gente no muy amable. Sensaciones un poco agridulces según nuestra experiencia.

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